pág. 5... Todo lo que pude encontrar que estaba mal en el universo


Sin el concepto de "extensión" de Descartes se complica entender las cosas más simples y eso porque nos cuesta pensar que todo al moverse lo hace de esa manera curiosa, desenvolviendo extensión por un lado y envolviendo por el otro. Debido a que no lo vemos, no lo sentimos, no lo podemos experimentar en el laboratorio, es difícil de de digerirlo mentalmente.

Por allá por los años 20 se terminan de complicar las cosas porque cuando los objetos y el espacio se miran independientes uno del otro, el experimento de la doble rendija se hace inverosímil. Estoy más que seguro que si Descartes hubiera conocido el experimento de la doble rendija hubiera esbozado una gran sonrisa, pues ahí hubiera visto la prueba fehaciente de que el espacio y las partículas no son independientes.

Con su sonrisa en los labios se hubiera dado cuenta además de que lo que hace que el electrón se comporte como onda no es que el electrón misteriosamente se hubiera filtrado por las dos rendijas a la vez, sino que de alguna manera ese electrón se estuviera transformando en espacio. O sea que el electrón manifiesta su extensión.Y no era por su tamaño pequeñito sino por que fue lanzado a una velocidad muy alta, cercana a la de la luz.

Hubiera concluido que el electrón transforma parte de su masa en espacio, o sea en extensión, no importa por cual de las dos rendijas atraviese. Para explicar las líneas de interferencia solamente tenía que tener en mente que la extensión o sea el espacio que este desprende sí se comporta como onda y por lo tanto sí pasa a través de las dos rendijas para dejar su huella de líneas de interferencias propio de las ondas.

De aquí en adelante todo toma un rumbo diferente en la física. Llega Bohor y dice que lo que pasa es que los electrones son ondas de probabilidad y etc y etc y llega Planck y llega Broglie, Schrödinger, Dirac y llegan todos a esculpir la mecánica cuántica con base en postulados diferentes al de la extensión de Descartes. De ahí en adelante hay un distanciamiento cada vez mayor entre la cuántica y la relatividad.

Se me asemeja tanto esto a un laberinto que no dejo de pensar en todo el tiempo que hace que nos desviamos del camino correcto y aún no nos damos cuenta. Tanto tiempo perdido. Aparentemente la mecánica cuántica funciona con niveles increíbles de precisión pero siempre trabajando con probabilidad, cuando trabajamos con partículas muy pequeñas. Aparte la relatividad también funciona igualmente con niveles increíbles de precisión cuando trabajamos con objetos grandes.

Si observamos detenidamente nos damos cuenta que estamos en dos vertientes del laberinto. La idea no es tratar de unificar ambas teorías en una sola sino devolvernos a mirar donde cometimos el error que nos llevo por caminos tan diferentes. Tratar de unificarlas sería como si tratáramos de romper un muro de la galería del laberinto. ¿Qué conseguiríamos? ¿Hacerle trampa? Igual, la solución no es por ahí, porque continuaríamos alejados del camino correcto.

Si hubiéramos visto el universo como una sola extensión desde hace más de 2000 años las cosas se nos hubieran facilitado enormemente.

Como primera medida las matemáticas de la geometría no nos hubieran hablado nunca de un plano cartesiano en donde hay una infinita cantidad de puntos, ni que la línea se forma como la secuencia de una infinidad de ellos, uno punto seguido de otro. Fíjense que al abordar el plano cartesiano estamos replicando la misma idea que nuestra visión tiene del universo. Visión aprendida desde hace siglos en el que el conjunto de puntos del plano cartesiano funciona como el vacío y los puntos y líneas que colocamos, funcionan como partículas.

Ni el mismo Descartes podría haber augurado que ese plano tendría que modificarse cuando se forza la velocidad hacia los límites de la velocidad de la luz, mal haríamos en reprocharle. La relatividad estaba a siglos de ser decubierta.

Cuando graficamos en el plano cartesiano la velocidad de un vehículo, vamos marcando su recorrido como una sucesión de puntos, puntos infinitamente pequeños, uno al frente del otro. Nunca nadie pensó que si fuera una extensión, todo, tanto el plano como el punto tendrían las mismas propiedades.

El vehículo en el plano tendría una cantidad de masa y la masa a su vez una cantidad de plano cartesiano contenido que se desenreda para avanzar. Fácilmente nos hubiéramos dado cuenta que a velocidades normales la cantidad que se avanza corresponde casi exactamente a la cantidad que se desenrolla y por tal motivo nos parece como que si el objeto o vehículo estuviera atravesando el espacio.

Otra cosa sucede cuando las partículas ya sean grandes o pequeñas avanzan cercanos a la velocidad de la luz. Las grandes masas nunca nadie las ha visto avanzar a semejantes velocidades pero a las partículas pequeñas como son los muones y electrones sí. A esas velocidades al plano cartesiano tendríamos que agregarle más y más plano cartesiano, porque a medida que la velocidad aumenta, va siendo mayor la cantidad de extensión que se desprende, o sea que se desenvuelve del vehículo en mención generando mayor cantidad de plano cartesiano, más espacio, más extensión. Y se seguiría llamando plano cartesiano.